jueves, 1 de septiembre de 2022

septiembre 01, 2022 0

PEQUEÑO HOGAR

 Por: Astrid Tarazona Zea.



Juan Diego Chocan tenía una familia ignorante. Sus tíos para no “contagiarse” de la discapacidad de síndrome de Down  de sus hermanos, intentaban sacarlos de la habitación más pequeña de la casa. La cual era su único hogar. Seis metros por cuatro. Techo de calamina y piso de ocre. Tal vez no lo tenían todo, pero el amor entre ellos era suficiente.


 

Maritza Cruz era de una familia humilde. Tenía dos hermanos, Alex y José. Fue la única con una discapacidad intelectual. Sin embargo, siempre supo imponerse ante la soberbia y avaricia de sus hermanos. A diferencia de sus hermanos, desde pequeña se encargó de cuidar a sus padres hasta que fallecieron. —¡Solo me van a sacar muerta de esta casa!— exclamó Maritza, una vez, cuando sus hermanos insinuaron querer quedarse con la propiedad de la casa.

 


La relación de los hermanos Cruz empeoró. Pero Maritza intentó continuar con su vida. Trabajó desde que tuvo a su primer hijo, Juan Diego. Lavaba ropa, cosía y limpiaba casas de algunos de sus vecinos. A sus treinta y uno años, su pareja le insistió en tener más hijos. Los doctores le dijeron que tenía mayor probabilidad de que sus hijos tuvieran su misma discapacidad. Y así fue. Concibió, en diferentes años, a María, Carlos y Piero. Su pareja los había abandonado. Así que espero estar para ellos. Sin embargo, recibió una mala noticia. Había sido diagnosticada con cáncer terminal y falleció al año. 

 


De pequeño a Juan Diego se le hacía difícil interactuar con las personas. No hablaba mucho y cuando lo hacía tartamudeaba. Pese a ello, demostraba su amor incondicional a sus hermanos y a su madre. Sufrió mucho cuando ella ya no estaba. Por otro lado, María era su adoración. Los músculos de las piernas de su hermana se fueron atrofiando hasta que a sus 17 años no volvió a caminar. Juan se encargó de cuidarla. La mayoría de los hermanos Chocan sólo estudiaron la primaria. Juan sí terminó el colegio.

 


Alex y José Cruz, al morir su hermana, dijeron que no iban a botar a sus sobrinos de la casa. Pero, solo un año fue suficiente para que se olvidaran de sus palabras. Juan siempre sintió el desprecio que sus tíos sentían hacia sus hermanos por su condición. Los negaban frente a sus conocidos. En él fue creciendo un gran resentimiento. Desde la muerte de su madre, recayó en él una gran responsabilidad. Debía velar por el bienestar de sus hermanos. No tenía un empleo estable. Se dedicaba a pintar casas y a veces hacía algunas puertas de madera. Sus hermanos siempre lo acompañaban.

 


Sus tíos empezaron a intimidarlos. Les cortaban el agua y la luz. Les insultaban. En muchas ocasiones tuvieron que venir los serenos, que fueron alertados por los vecinos. Algunos los ayudaron al ver la injusticia que pasaban. Les brindaban agua y compartían su comida con ellos en ocasiones. Un día, la vecina de la casa de al frente convenció a Juan Diego de comenzar un proceso judicial para adjudicar el terreno como su propiedad.

 


Su ahora amiga, organizó a toda la comunidad para ayudarlo. No fue fácil. Juan al comienzo estaba desanimado. Sabía que el proceso podría durar mucho tiempo. Sería fuerte y paciente. Porque más que una casa, su hogar son sus hermanos.

 


septiembre 01, 2022 0

“LUCHANDO CONTRA LA DEPRESIÓN”

 Por: Katherine Lisbeth Chipana Mamani.  



Tiene una deslumbrante mirada tierna. Unos ojos negros brillosos, desgastados por el tiempo, pero llenos de alegría. Sus cabellos son negros y blancos le llegan a los hombros. Su rostro tiene marcadas las líneas de la edad. Su cuerpo es delgado como una pluma. La humilde recicladora se llama Libertad, tiene 65 años y tiene Parkinson.


Es imposible creer que detrás de ese rostro tan sonriente, tan gentil y tan amable existe tanto dolor, sufrimiento y mucho peor aún una profunda depresión. Tiene una enfermedad que se fue manifestando poco a poco y que le quitó las ganas de seguir luchando y viviendo por tanta preocupación que le empezaba a causar después de las primeras señales.


Libertad tiene una sola hija llamada Sonia, que es la única que la apoya de su familia, sin embargo, por falta de estudios secundarios es difícil que pueda permanecer mucho tiempo con trabajo y si se trata de especificar solo consigue ser vendedora de abarrotes, de artículos de limpieza, de verduras donde ni siquiera recibe un buen sueldo, al contrario, recibe muchos insultos gritos y explotación. “Que puedo hacer no tengo de donde sacar para comer si no trabajo, tengo que ganarme la vida” es la frase que siempre utiliza cuando se le pregunta de sus ingresos económicos.


“Muchas personas piensan que es fácil conseguir dinero, pero no, yo he aguantado gritos, molestias por no sumar de manera correcta las ventas, he sido ofendida por los clientes, he tenido que rogar no me despidan del empleo y en muchas ocasiones ni siquiera me pagaban lo acordado, cuando no tienes estudios es así, me gustaría tener una carrera y ejercerla, sin embargo, soy lo que soy para ayudar a mi mama” relata Sonia quien no pierde las esperanzas de que algún día pueda darle a su madre una mejor calidad de vida.


Fue un domingo por la tarde cuando todos los vecinos salieron a jugar vóley, cuando observé a la señora Libertad sentada en la entrada de su puerta, estaba pensativa y preocupada , ella no es una persona reservada con sus vecinos que la apoyan constantemente , me acerqué y le pregunté que es lo que le sucedía, me dijo “Ven siéntate conmigo hija, se que aun eres joven pero siempre admiro el apoyo que tu familia me da “ en ese momento sabía que era algo grave y decidí escucharla mientras iniciaba su relato.


Todo inició un lunes por la mañana mientras preparaba su desayuno en su humilde hogar, ella recuerda que ese día estaba cocinando un delicioso arroz con leche acompañado de unos buñuelos calientes, cuando de pronto al momento que iba a servir este postre, sintió un extraño movimiento en la mano derecha que hizo que el alimento cayera al suelo “estaba sirviendo mi desayuno, no me di cuenta de este ligero temblor que involuntariamente sucedió y perdí toda mi taza de arroz con leche” en ese momento Libertad se quedó con muchas dudas en la mente de lo que había sucedido.


Ella pensó que este extraño movimiento era producto del cansancio por pasar todo el día buscando material reciclable para vender y a la semana siguiente se le olvidó por completo. Fue entonces donde sucedió por segunda vez, cuando cocinaba de almuerzo un seco de pollo, mientras cortaba las zanahorias sintió un temblor mucho más fuerte que el primero y en instantes hizo caer el cuchillo al piso se quedó nuevamente sorprendida y paralizada, no era normal que suceda eso, pero tenía ciertas sospechas de la enfermedad.


Libertad intento continuar con su vida sin tomarle mucha importancia a la enfermedad pero siempre tenía en mente las dudas y sospechas de lo que estaba sucediendo , fue entonces cuando paso la peor de las experiencias, era una noche que volvía a cada luego de vender todo el material reciclado que había juntado ese día , cuando al momento de bajar de la combi , sintió un movimiento fuerte que no le permitió sostenerse del pasamanos y cayó al piso golpeándose fuertemente la espalda , se quedó avergonzada en frente de todas las personas que estaban en el lugar.


En esta última señal y la que considera más peligrosa fue cuando se puso a pensar mucho más en el tema y decidió contarle lo sucedido a su única hija, para que posteriormente puedan ahorrar dinero para poder sacar una cita médica y confirmar la enfermedad que ya venía sospechando desde la primera señal. Fue aproximadamente un mes el tiempo en que pudieron juntar los recursos necesarios para llevarla al doctor y poder evaluar a la señora Libertad.


Con los escasos recursos que tenían asistieron donde un médico para consultar que es lo que hacía que sus manos tiemblen cada vez que sostenía cualquier objeto, le diagnosticaron Parkinson, la enfermedad progresiva del sistema nervioso que afecta el movimiento. Ella ya tenía sospechas de que se trataba de este mal que afecta a las personas sobre todo mayores, sin embargo, no pudo evitar botar algunas lágrimas al confirmarlo.


“Me temía que fuera esa enfermedad, pero si había escuchado hablar de el Parkinson a una amiga que tenía en el local de ventas de reciclaje, sospechaba desde un inicio, pero me negaba a creer que a mi edad ya empezara a sufrir estos cambios repentinos y padecer enfermedades tan difíciles que me hacen sentir que estorbo en este mundo “dijo Libertad. Su único motivo de lucha siempre fue y es su hija, solo viven las dos juntas no tienen a nadie más aquí, es por ello que no quiere dejarla sola nunca.


En estos últimos días se ha podido ver a Libertar mejor después de todo lo que sucedió en tan solo un par de meses, siempre dedicándole tiempo a los niños , a los animales, tratando de realizar su máximo esfuerzo para que los objetos no se le suelten de las manos y para caminar sin tambalearse mucho, su rostro aun continua triste y preocupado por el temor que tiene de lo que pueda suceder en el futuro, su mirada aun refleja momentos de lucha y perseverancia para no deprimirse y seguir “Luchando contra la depresión”.

septiembre 01, 2022 0

EL DIARIO DE UNA VAMPIRA

 Por: Stefany Myshell Flores Arredondo. 



Tienes ¨Lupus¨ señalo la doctora, mi mundo se me vino abajo. Dejé de escuchar lo demás que decía, solo sentía los latidos de mi corazón que poco a poco se iba acelerando y como la lava de mis venas se iba apagando por aquella noticia. Lo único que me hizo regresar a la ¨realidad¨ fue el sollozo incesante de mi madre.


Así inició la historia de cómo me convertí en una ¨vampira¨. Para entrar un poco en contexto les contare mi ¨transformación¨.


El primero de Julio, me levanto de un susto de la cama, mi somnolencia fue interrumpida por un leve escozor en el rostro, pensé que era algo normal por los granitos. Pasaron las horas y el picor lo sentía peor que una picada de zancudo, me miro en el espejo y veo mi rostro casi todo enrojecido, parecía un camaroncito.   


Al día siguiente mi madre me persuadió, en realidad me obligó para ir al hospital Goyeneche. Al momento de la consulta, yo esperaba que me diga sobre una posible alergia, me de unos cuantos medicamentos para la inflación y me iría tranquila a mi casa, la doctora me vio las lesiones y lo que me dijo era de un posible diagnóstico de ¨Lupus¨, en ese mismo instante sentí como dejé de respirar, como si mi cuerpo rechazara lo que acababa de escuchar, me echaron en la camilla puesto que tenían que realizarme una biopsia, me sentía como ida, sin sentir el cuerpo, solo escuchaba rezumbar en mis oídos mis pensamientos, quizás era por la anestesia. En el momento no me importa la cicatriz que luego me quedaría, solo esperaba que la respuesta fuera un diagnóstico erróneo.


Tras cinco días de espera, el resultado dio positivo para ¨lupus eritematoso subagudo¨. Si me preguntan, ¿Cómo te sentías?, cómo si mi alma se saliera de mi cuerpo, observándolo desde arriba en su caminar sin rumbo alguno, no podía llorar o expresar algún otro sentimiento. Como si mi vida fuera en una montaña rusa llena de muchas curvas en las cuales solo te ríes sin cesar, pero que con la noticia me frenaba sin bajar la velocidad, de seco y sin entusiasmo alguno.


Mi rutina cambio drásticamente con el resultado, a lo que yo le llamo ¨transformación¨. crema día y noche, pastillas que tendré que tomar por el resto de mi vida, las cuales siento que cada día me van matando poco a poco por su gran efecto en mi pequeño cuerpo, y cubrirme del sol, que ahora se convirtió en mi peor enemigo. A todo esto, le veo el lado bueno puesto que desde niña soñaba con convertirme en una vampira, no me fascina la idea de no tener colmillos pero si esconderme del sol para sobrevivir.


No les miento que muchas noches lloré reclamándome del porque me pasaba esto, ahora le veo el sentido a todo. Nací para ser valiente, para estas y muchas situaciones más que seguramente se me irán presentando en el camino, me siento como si viviera en un oasis de adrenalina, avanzando en una carrera que no tiene fin, entregándome a la vida sin límites, sin sentirme abrumada por la enfermedad, creyéndome una vampira que solo quiere vivir, ¿acaso es mucho pedir?

septiembre 01, 2022 0

DE POLICIA A EXITOSO EMPRESARIO

 Por: Jean Alexander Callalle Serrano.  

De policía a olivicultor, nunca imaginó que su otra actividad en su tierra natal sería reconocida en España y Francia por los más exigentes paladares europeos. Esta es la historia de Heber Luis Callalle Denegri, quien capturaba y combatía a los delincuentes, a ser reconocido en el viejo continente gracias al aceite de oliva. Fue un ex suboficial de la Policía Nacional del Perú, que estuvo al servicio de su institución por más de 20 años, Llegó a su lugar de nacimiento a trabajar sobresaliendo gracias a su aceite de oliva en su planta procesadora “Oligume”.


Heber es policía de profesión hace más de 20 años, excombatiente por la paz del Perú y valeroso defensor de la patria, estuvo entre la vida y la muerte en el año 2009 cuando enfrento a unos delincuentes en la ciudad de Lima, siendo disparado en la pierna, hombro y brazo izquierdo, tuvo que ser operado para tomarse un descanso médico para luego regresar a combatir la delincuencia. Pero siempre visitando su amado Acari en sus vacaciones, luego de unos 27 años de servicio decide regresar del todo a su tierra a dedicarse a otra actividad como lo es la olivicultura.


Él trabaja en la olivicultura hace 14 años en el valle de Acari, desde ahí se dedicó a la el árbol del olivo con la finalidad de industrializar la aceituna. Es así que hace 8 años nace Oligume en el distrito de Acari hace 7 años, de la mano de Luis, una empresa de dedicada al aceite de oliva y derivados de la aceituna, así como de variedad de otros frutos con producción orgánica, para una sana alimentación. Hace 7 años decidió ir a ferias de diferentes sitios del Perú como Ica , Nazca , Lima y Arequipa con la finalidad de dar a conocer su producto siempre representando a Acari.


Gracias al esfuerzo de Heber la Olivicultura del Valle de Acarí se engalana por todo lo alto, al ser reconocido por su excelencia en el Congreso de la Republica por la distinguida y carismática Sommelier Internacional Cecibell Sánchez. Dos meses después Cecibel lleva los productos de Heber a España y Francia siendo recibida por uno de los más importantes medios de comunicación de Radio Internacional Francia, para luego participar de una Cata Internacional de Aceites de Oliva de diversas partes del mundo, codeándose al mismo nivel con los aceites más cotizados mundialmente.


El olivo es un árbol que se siembra mucho en Acari. Según la historia olivícola en el Perú, esta sagrada planta de orígenes mediterráneos, traídos al Perú por los españoles, es precisamente nuestro santo patrón San Martin de Porres que más tarde, le daria la importancia y desarrollo, haciendo su propagación en Lima, en las antiguas haciendas de Limatambo, empezó su visionaria tarea de replantar olivos, con el deseo que las futuras familias limeñas, puedan alimentarse de sus frutos y uso del aceite de oliva.


Hasta la actualidad, se puede visualizar en el parque del Olivar, el olivo plantado por nuestro santo limeño, como un legado de las bondades de alimento saludable que son sus frutos de este bíblico árbol, para las futuras generaciones.

septiembre 01, 2022 0

CANDIA Y LA NECESIDAD DE PODER

 Por: Sergio Salas Yaro.  

Gusta del fútbol y el helado. Es abogado, pero nunca ha ejercido su profesión, sabe calcular muy bien los escenarios políticos y se frena cuando se trata de tomar decisiones. Sin embargo, es hiperactivo y bromista. Le gusta el merengue house de los 90, su baja estatura y su formación militar han marcado su vida. Usa barba para disimular lo mucho que ha engordado. Omar Candia Aguilar, el actual alcalde provincial de Arequipa acostumbrado a tomar decisiones en su carrera política durante 12 años consecutivos de poder, podría acabar en la cárcel.

 

Una amenaza de 9 años de cárcel y la indemnización de dos millones de soles, no le permiten conciliar el sueño, desde que ganó la alcaldía de Arequipa, su vida se complicó en sobremanera. Ante la pregunta; ¿Si tiene miedo de ir a la cárcel por el proceso judicial que hoy viene enfrentando? Su respuesta es una mirada esquiva, manos atrofiadas, inhala y exclama cual suspiro; “Las instancias competentes demostrarán mi inocencia, no tengo nada que temer, no hay pruebas en mi contra, estoy siendo procesado por hechos que se me atribuyen y están plagados de medias verdades y mentiras”.

 

Atrás quedaron los tiempos cuando era el más protegido de la familia y su padre Julio Candia, lo llevaba de la mano todas las mañanas al colegio primario “Niño Jesús de Praga”, donde el pequeño Omar, a pesar de su baja estatura destacaba por su inquietud. Nadie imaginaría que 30 años después ese pequeño niño se convertiría en alcalde de la ciudad de Arequipa. A los 17 años se inició en la política, en su época de cachimbo en la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional de San Agustín.

 

Era 1999 cuando postuló por primera vez al centro federado. “Desde entonces nunca más me alejé de la política, hice política en la universidad, formamos parte de una lista justicia y cambio, luego formamos un movimiento político estudiantil libertad de expresión, un proyecto mucho más ambicioso que quería estar presente en todas las facultades”. Llegó de voluntario a la red Interquorum, donde rompió algunos paradigmas y estereotipos de como pensar en democracia. “Además teníamos que enfocarnos no solo en la política universitaria, si no enfocarnos en los problemas sociales, fui voluntario de la comisión de la verdad y derechos humanos, formamos una organización en Alto Selva Alegre llamada el centro de proyección social cooperando”.

 

Su primera campaña la ganó tocando puertas a los vecinos del distrito de Alto Selva Alegre, a sus 29 años fue elegido por primera vez alcalde. “En ASA hemos hecho varios cambios sustanciales en temas de limpieza pública, obras para el deporte y en la mejora de la salud”. Sus ojos brillan recordando el manejo de un distrito más pequeño, al que siempre agradece por la oportunidad de ser alcalde durante 8 años donde aprendió sobre gestión pública y otros avatares de la vida.

 

Fue también en Alto Selva Alegre donde inicio su calvario judicial, luego que la Contraloría lo acusó de direccionar la licitación del proyecto de seguridad ciudadana. Por la compra de 40 cámaras de vigilancia y un centro de monitoreo para el distrito. Por un monto aproximado de 2 millones 346 mil soles. Desde entonces la Fiscalía le imputa el cargo de colusión agravada y pide su condena.

 

“Quién repara ahora mi dignidad, quien señores, todos estos años, ha venido sufriendo mi familia, mis hijas, mi madre tiene, más de 80 años”, exclama iracundo cuando le mencionan sobre su proceso judicial que se ha aperturado en más de una vez. Para llegar al poder tuvo que afianzarse como secretario del movimiento regional Arequipa Renace. Ya en su gestión de gobierno, al no poder cumplir con todas las promesas con sus partidarios, comenzaron las fricciones internas, generando una cosecha de rivalidades gratuitas. El partido por el que había luchado tanto sencillamente se disolvió ante la ola de denuncias de sus miembros.

 

Su gestión inicio con la promesa de un sistema de transporte moderno, y convertir a Arequipa en la ciudad líder del Pacifico Sur. Casi cuatro años después, para muchos su gobierno será recordada por una fallida implementación de las ciclovías, y por no avanzar en la mejora del transporte.

 

Hoy esta en pleno proceso judicial, Omar Candia ha solicitado que se revoque la sentencia o que se declare nula, para ello ha interpuesto un recurso impugnatorio para anular los 6 años de prisión efectiva que recibió en primera instancia. Mientras que el Ministerio Público pretende que se eleve la condena a 9 años, por considerarlo autor del delito de colusión agravada. La estocada de poder que añoró algún día, hoy está a punto ensombrecer su carrera y su libertad.

 

septiembre 01, 2022 0

UN COLEGIO QUE SE CONSTRUÍA POR PARTES

 JEAN CARLO FRISANCHO SONCO. 


“Construiremos un nuevo colegio” fue la promesa del municipio de Alto Selva Alegre, nadie pensó que ese colegio Pinto Talavera que había de renovarse en solo 9 meses tendría tantos retrasos. Con más 5 meses de retraso y a 14 meses del inicio de la obra tan solo los cimientos han sido avanzados. Todo comenzó con una institución llena de tierra y con poca accesibilidad, generando el caldo de cultivo para la protesta. Acompañada de la falta de servicios, de agua, de electricidad y sobre todo los deficientes servicios higiénicos con lo que contaban las aulas provisionales. Hacía imposible la convivencia de casi 400 personas en el lugar, y los reclamos no se hicieron esperar. Por ello se tomó una decisión que era la resolución para el problema, pero que generó más problemas de los que había.

 

Planeado de volver a ser reconstruido en Villa Confraternidad, el colegio Pinto Talavera está ubicado en la parte alta del distrito de Alto Selva Alegre. Alto Selva Alegre es un distrito casi en el abandono, especialmente la zona conocida como Villa Ecológica en la parte alta del distrito. En donde la tierra y las jaurías de perros abundan. Con muchos lugares en el olvido por la autoridad municipal. Los alumnos no podían estar en el proceso, la pandemia cayó como anillo al dedo a la situación, los alumnos hacían clases en sus clases y se construiría al acabar la cuarentena el colegio.

 

En solo un año, apenas se avanzaron los cimientos, es verdad que el lugar era escarpado pero el avance de goteo, con una paralización cada dos meses por mes avanzado, demoró la obras y terminó con una paralización de casi 4 meses. El acalde, Samuel Tarqui hizo una promesa a la APAFA, era que se iban a entregar 10 módulos prefabricados el 27 de abril, para iniciar clases, todo eso como repercusión de los atrasos de la obra del colegio. Pero para el 26 de abril apenas se habían levantado 8, y estas ni siquiera contaban con ventanas. Y ni hablar de servicios higiénicos, los cuales ni siquiera se tenían contemplados.

 

“Quiero estudiar, en la casa no aprendemos nada”, reclamaban los estudiantes en las protestas que hacían. “Nos afecta el rendimiento porque no todos tenemos internet, celular o una laptop”, decían otros escolares. Son 389 estudiantes de inicial, primaria y secundaria afectados por la negligencia. “¡Queremos nuestras aulas! ¡Nos arrebatan nuestra educación con excusas!” Fueron una de esas frases usadas en carteles por los escolares de la institución educativa Pinto Talavera de Arequipa.

 

Luego de un par de meses, para junio ya estaban habilitadas, por fin se terminaron las aulas y los problemas se volvieron a presentar. Los estudiantes de la tarde, tenían que acabar sus clases antes de las 5 ya que la luz solar no alcanzaba a las clases y tenían que estudiar en la tarde para poder dejar estudiar a los alumnos de primaria en la mañana. Ante todo esto, se encontrada la educación la cual no podía parar a pesar de promesas incumplidas.

 

Lo prometido por el alcalde fue una inversión millonaria. Con una inversión aproximada de 6 millones 162 mil 888 soles, se debía construir 08 pabellones, 17 aulas equipadas y amobladas; 01 patio principal, servicios higiénicos para estudiantes, docentes y personal administrativo, 01 aula de cómputo, 01 biblioteca, almacenes y 01 cocina. Y demás cosas maravillosas, pero sin duda esto demorara mucho tiempo en obtenerse para aquel colegio que no se construía.

septiembre 01, 2022 0

UN EMBARAZO INESPERADO

 Por: Cristian Fernando Bayton Vilca. 

“Deseo que puedas terminar tus estudios y ser feliz”. Fue lo que le dije a mi prima Carmen el día que me enteré que había dado a luz. Teníamos la misma edad, 22 años. Estudiaba educación en la Universidad La Cantuta, en Lima. Estaba en su tercer año de estudios, sus cursos los llevaba mayormente en modalidad virtual.

Todo comenzó, cuando Carmen había llegado a pasar sus vacaciones en Arequipa. Eran mediados de enero del 2022. Me había avisado unos días antes, no quería que todos en la familia se enteren de su arribo. Cuando llegó, no era la misma de siempre. Callada. Algo ocultaba. Era su embarazo. Había sospechas sobre ello, pero yo pensaba que eran solo rumores.

Aquellos primeros bulos sobre su embarazo venían principalmente de su hermana menor, Maricielo. Decían que en Lima se había enamorado de un chico de la Universidad Mayor de San Marcos.

Desde que tengo memoria, a ella le gustaba pasar sus vacaciones en Arequipa. Era uno de los pocos lugares donde se sentía como en casa, solía decir. Todos los años venía, mayormente en enero, febrero o vacaciones de medio año. Por otro lado, tenía que visitar a su hermana menor, que vivía en Arequipa desde el año 2020.

Los primeros días en las cuales se quedó en Arequipa le pedí que nos encontráramos en algún lugar. Me decía que sí pero no lo cumplía.

Era bastante raro, tomando en cuenta que la última vez que vino le gustaba salir a conocer el centro de la ciudad e ir a los centros comerciales. Había estado en Arequipa el año pasado a mediados de año. Era más interactiva en aquel entonces.

Cabe señalar que cuando vino a la ciudad, no fue a mi domicilio como de costumbre. Se quedó en la casa de mis abuelos. Prometía ir a visitarnos, pero no lo hacía. Qué extraño, me decía a mí mismo.

En una ocasión, en el cumpleaños de mi abuelo en enero al parecer no quería hablar con nadie. Mi prima estaba todo el tiempo encerrada en su cuarto. Gran parte de la familia estaba presente, pero a pesar de ello, la sentí ausente.

Algunos de mis familiares presentes en aquella celebración no les gustó mucho su comportamiento. Era un momento para compartir y divertirse en familia, no para encerrarse y leer el celular.

Carmen se quedó en la ciudad unos días más y luego se marchó a Lima sin avisar. No hubo tiempo para ninguna despedida.

Algunos de mis tíos que vivían en la casa de mis abuelos me decían que durante el tiempo que se quedó en Arequipa no salía a ningún sitio. Algunos manifestaban que actuaba de forma extraña.

Luego de su partida, mi hermana menor, Karen, me contó que Carmen estaba embarazada. Pensé que era una broma. Pues ella aún seguía en la universidad y no había terminado sus estudios. Mientras que mi prima Maricielo bromeaba por aquel entonces diciendo que pronto tendría un sobrinito.

Carmen era conocida por meterse en problemas en nuestra familia. Se había metido en varios escándalos durante su época escolar. Si el resto de la familia se enteraba, no se lo iba a tomar muy bien. Todo el mundo le iba a reprochar el tener un hijo sin terminar sus estudios.

Sus padres ya no estaban en este mundo. Su padre falleció en 2020 producto del covid-19. Y su madre falleció producto de leucemia hace 10 años cuando era apenas una niña. Solo le quedaba su hermana menor.

En Lima no había nadie que la controlara. Vivía en un edificio con varios tíos y familiares de su padre en Villa María del Triunfo, pero ninguno de ellos se hacía cargo de ella. Carmen siempre me decía que desde que falleció su madre había aprendido a ser muy independiente.

En los meses posteriores a su partida traté de comunicarme con ella. Pero no contestaba ni mis mensajes ni mis llamadas. Al parecer creo que me había bloqueado.

Conforme pasaba el tiempo el asunto de su embarazo fue cobrando mayor relevancia. Me enteraba sobre todo a través de mi hermana menor y mi madre. Todos en la familia pensaron que había metido la pata. Por suerte, el padre de su hijo era responsable.

Carmen dio a luz en el mes de julio. Había dado a luz a un niño, al cual había puesto de nombre Juan, al igual que su fallecido padre.

Todos le desearon buena suerte, esperan que pueda culminar sus estudios y mantener a su pequeño hijo. Tener un hijo en edad universitaria no es fácil, la mayor preocupación de todos en la familia es que abandone sus estudios de educación en La Cantuta. Temen que no logre terminar la carrera.